Hay dos piezas emblemáticas del diseño español del siglo XX a las que tenemos un aprecio especial. La primera es la lámpara TMC de Miguel Milá porque es el comienzo de todo, de nuestra pasión por el diseño histórico y de una aventura que no deja de complicarnos muy gratamente la vida. Esta historia de la TMC es para otra ficha; esta va de la segunda pieza importante para Studiolire: la butaca Parábola diseñada en 1953 por Luis M. Feduchi y Javier Feduchi.
Todos sabemos la relevancia que tiene este modelo en la historia del diseño español, pero para nosotros es importante porque es una obra maestra y porque conformó desde muy pronto la orientación del camino a tomar. Define tanto nuestra manera de trabajar y pensar el diseño que hemos convertido su silueta en la imagen que nos identifica. Por eso forma parte del fondo inalienable de la colección de Studiolire.
Dejamos para otra ocasión los detalles históricos sobre esta butaca, pero sí queremos apuntar que los ejemplares de Studiolire son excepcionales por dos razones: primero, por la rareza de la pieza en sí misma, de la que han sobrevivido escasísimos ejemplares; la segunda, porque se trata de dos ejemplares que hacen pareja, es decir, que están concebidos para colocarse juntos conformando una suerte de composición modular. Lo que los diferencia del modelo convencional es que la parábola del tubo del asiento está colocado por la parte exterior de las patas en ángulo para que puedan colocarse precisamente de esa manera, juntas, y no separadas como elementos individuales. Son mayoría las fotografías de época en las que se muestran como butacas individuales, pero sí hay una imagen del interior de la reapertura de Rolaco en 1958 que constata la existencia de esta rarísima versión.