Moisès Villèlia es fundamentalmente conocido como escultor. Sus preocupaciones estéticas giraban en torno a la poética plástica y la mitología, destacando sus impresionantes móviles de cañas. La toma de conciencia de los valores sociales del diseño llegados a España en los años cincuenta y asumidos por arquitectos y artistas, le llevó a plantearse, junto a Magda Bolumar, la creación de objetos útiles. A pesar de una cierta carga poética otorgada al diseño industrial, Villelia entendía, en perfecta consonancia con la época, que “el diseñador tiene que prescindir de ciertos conceptos personales para poder conjugar con la industria”.
Poco se sabe y casi nada se ha hablado de la faceta de Villelia como diseñador. Propugnó la necesidad de aunar artesanía e industria, y su serie de lámparas de los años sesenta son el paradigma de su teoría. La papelera Burenc recibe el nombre de la empresa creada por él y Magda Bolumar con el fin de producir objetos domésticos y forma parte de un conjunto de piezas de uso variado y versátil realizados a partir de la misma estructura cilíndrica de varillas metálicas entrelazadas formando una retícula.