A finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, tanto Miguel Milá como la pareja de arquitectos Federico Correa y Alfonso Milá diseñaron varias piezas y decoraron interiores para José Antonio Coderch. De él heredaron el gusto por la simplicidad, por los materiales naturales y una idea de mediterraneidad estilizada que tenía su origen en las revitalización que los arquitectos del GATCPAC hicieron a mediados de los años treinta del mobiliario popular. La lámpara Cestita comparte este mismo espíritu de simplicidad y funcionalidad y forma parte de un nutrido número de piezas elaboradas con caña de Manila que todos ellos diseñaron para las firmas Tramo, Gres o Polinax.
La lámpara Cestita proviene del diseño anterior de la lámpara Cesta (1961), de mayor tamaño, pero partiendo del mismo concepto: una estructura de caña de Manila acogiendo una pantalla difusora en forma de globo y fabricada en policarbonato.