Frente al informalismo imperante en España durante los años de la modernidad, el escultor Amadeo Gabino perteneció a la corriente geométrica y, como tantos colegas de su generación, dedicó una parte de su obra al diseño de objetos utilitarios. En sus trabajos junto a Manuel Suárez Molezún y Ramón Vázquez Molezún (bajo el acrónimo Mogamo) firmó obras murales integradas en la arquitectura y proyectó exposiciones tan relevantes como la del pabellón de España en la Triennale de Milán de 1954. A finales de los años setenta, diseñó varias series de piezas de vajilla para la empresa valenciana Porta Celi que remiten, como el resto de su obra escultórica, a temas cósmicos. Es el caso de este cuenco de la colección Saturno.