Piezas

Miguel Fisac (1913-2006)
Butaca Toro

La Navarra, 1954

Madera y tapicería

65x75x62 cm

Origen

Familia Larragueta

Bibliografía

M.ª P. Aguiló, “Espacios interiores y mobiliario de Miguel Fisac para el CSIC”, Informes de la Construcción, vol. 58, 503, julio-septiembre 2006, pp.57-64; Diego Peris López, Diego Peris Sánchez y Javier Navarro Gallego, Miguel Fisac: mobiliario, Fundación Miguel Fisac/Colegio Oficial de Arquitectos de CLM, 2021; Ramón Vicente Díaz del Campo Martín Mantero, “De lo local a la modernidad: las viviendas de los hermanos Larragueta de Miguel Fisac”, V Congreso Internacional Pioneros de la Arquitectura Moderna Española: El proyecto del habitar, Madrid, 2018, actas digitales, pp. 205-215

Colecciones

MNAD; MADB 135471

Además de ser uno de los más geniales entre los arquitectos españoles del siglo XX, Miguel Fisac asumió con convencimiento la labor de diseñar el mobiliario de sus edificios. Como otros arquitectos de su época, se vio obligado a diseñar porque no encontraba en el mercado muebles que se ajustaran a sus preceptos estéticos y arquitectónicos. Si en los años sesenta la oferta del diseño moderno en España empezaba a ser más que interesante, a finales de la década de 1940, aún inmersos en la autarquía, el panorama era desolador. Es en este momento cuando Fisac proyectó la biblioteca Goerres y su mobiliario, y cuando nace la primera versión de ese icono del diseño español que es su butaca Toro.

En 1954, la butaca ya se ha trasladado al plano y el modelo se independiza de su lugar originario, para convertirse en un clásico de los interiores de Fisac. Uno de esos interiores, paradigmático de la forma de diseñar de Fisac, es el de la pareja de viviendas proyectadas para los hermanos Larragueta, los empresarios de La Navarra que fabricaron buena parte de su mobiliario. Las fotografías de los interiores de las viviendas muestran las butacas Toro tapizadas con piel de potro y dialogando con la fábrica de mampostería vista de las paredes. Este ejemplar proviene de un conjunto de butacas Toro de una de las residencias de los hermanos Larragueta, pero ha perdido su tapicería original. Tras una restauración de la fractura de uno de los brazos, se quitó la tapicería (que ya no era la original) y se volvió a tapizar en una tela de lana similar a otras usadas también en otros ejemplares de los años cincuenta.

Además de ser uno de los más geniales entre los arquitectos españoles del siglo XX, Miguel Fisac asumió con convencimiento la labor de diseñar el mobiliario de sus edificios. Como otros arquitectos de su época, se vio obligado a diseñar porque no encontraba en el mercado muebles que se ajustaran a sus preceptos estéticos y arquitectónicos. Si en los años sesenta la oferta del diseño moderno en España empezaba a ser más que interesante, a finales de la década de 1940, aún inmersos en la autarquía, el panorama era desolador. Es en este momento cuando Fisac proyectó la biblioteca Goerres y su mobiliario, y cuando nace la primera versión de ese icono del diseño español que es su butaca Toro.

En 1954, la butaca ya se ha trasladado al plano y el modelo se independiza de su lugar originario, para convertirse en un clásico de los interiores de Fisac. Uno de esos interiores, paradigmático de la forma de diseñar de Fisac, es el de la pareja de viviendas proyectadas para los hermanos Larragueta, los empresarios de La Navarra que fabricaron buena parte de su mobiliario. Las fotografías de los interiores de las viviendas muestran las butacas Toro tapizadas con piel de potro y dialogando con la fábrica de mampostería vista de las paredes. Este ejemplar proviene de un conjunto de butacas Toro de una de las residencias de los hermanos Larragueta, pero ha perdido su tapicería original. Tras una restauración de la fractura de uno de los brazos, se quitó la tapicería (que ya no era la original) y se volvió a tapizar en una tela de lana similar a otras usadas también en otros ejemplares de los años cincuenta.